viernes, marzo 27, 2026

La voz de los hispanos en el sur de Nevada

LAS VEGAS NEVADA | MARZO 2026 | VOLUMEN 1 | NÚMERO 48

La noche en que el charro

Conquistó Las Vegas

A lo largo de mi trayectoria he tenido el privilegio de entregar reconocimientos a muchas figuras internacionales de la música, el cine y el entretenimiento. Cada uno de esos encuentros guarda una historia distinta. Pero hay noches que se quedan grabadas para siempre en la memoria, y una de ellas fue, sin duda, aquella en la que tuvimos el honor de rendir homenaje a una de las voces más grandes que ha dado México: Vicente Fernández.

El encuentro ocurrió en Las Vegas, en el majestuoso Mandalay Bay, uno de los escenarios más importantes de la ciudad. Recuerdo que aquella noche el ambiente estaba cargado de emoción. El público esperaba ver a su ídolo, al Charro de Huentitán, al artista que había acompañado con su música a generaciones enteras de mexicanos y latinoamericanos.

Nuestro plan era sencillo, pero ambicioso: entregar su estrella en el Paseo de las Estrellas de Las Vegas durante el concierto. Sin embargo, el reto no era menor. La estrella una pieza monumental que pesaba más de doscientos kilos debía subir al escenario en medio del espectáculo.

Cuando llegamos al recinto, el equipo de producción mostró cierta preocupación. El road manager de don Vicente se acercó con gesto serio.

—Pablo me dijo “don Vicente no permite interrupciones en sus conciertos. Esto podría ser complicado”. Yo le respondí con calma que todo había sido previamente conversado y aprobado. Tras una breve llamada telefónica para confirmar la información, su expresión cambió por completo.

—”Adelante”, me dijo finalmente. “Todo está autorizado”.

Un momento memorable

Y así comenzó uno de los momentos más memorables que he vivido. En medio del concierto, el escenario se llenó de energía. Don Vicente, elegante como siempre con su traje de charro y su sombrero perfectamente colocado, recibió la estrella entre aplausos ensordecedores. El público se puso de pie. Fue un instante verdaderamente histórico.

Pero si algo caracterizaba a Vicente Fernández era su espontaneidad. Después de recibir el reconocimiento, tomó el micrófono, miró al público y, con su característico sentido del humor, lanzó una frase que provocó carcajadas inmediatas en todo el teatro.

—¡Gracias, Pepe Tacos!- El comentario, inesperado y simpático, terminó siendo una publicidad espontánea para uno de los patrocinadores del evento. Pero ese era Vicente: natural, genuino, cercano a su gente.

Momentos después, guardó silencio unos segundos, observó al público y remató con otra frase que desató aún más aplausos: —¡Y arriba las Chivas!- La reacción fue inmediata. El teatro entero vibró entre risas, gritos y aplausos. Aquella noche no solo se celebró a un artista; se celebró a un símbolo cultural.

Con los años tuve el honor de volver a galardonarlo en distintas ocasiones. Recibió reconocimientos como el Galardón Diamante, llaves de la ciudad y proclamaciones oficiales. Pero más allá de los honores, siempre me sorprendió su humildad.

Recuerdo una ocasión muy especial en la que me obsequió veinte boletos VIP para uno de sus conciertos. Pablito me dijo, no sé cómo agradecerte. Ese gesto reflejaba perfectamente quién era él: un gigante en el escenario, pero un hombre sencillo fuera de él.

Años después, cuando ofreció su último concierto en Las Vegas, le rendimos un homenaje de despedida junto a su hijo Vicente Fernández Jr. Fue un momento lleno de emoción. Sabíamos que estábamos presenciando el cierre de una era.

Nos vemos en la próxima edición de El Rincón de las Estrellas, donde recordaremos a otro grande del espectáculo que dejó huella en el corazón del público.


Artículo anterior
Artículo siguiente
ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mas Popular

COMENTARIOS RECIENTES