Es una situación que en algún momento nos puede tocar
Esta es una pregunta, que en algún momento, y dadas las circunstancias que vivimos, nos puede tocar a todos.
Origen: alimentación que inflama, consecuencia de los refuerzos de la vacuna del COVID, pesticidas que alteran el ADN, etc.
Todo lo desconocido nos asusta y lo que años atrás, cuando la ciencia no había adelantado tanto, decir cáncer o ELA (esclerosis lateral amitrofica) era una sentencia de muerte, hoy no lo es tanto.
¿Qué te pasó, cuando tu médico primario, después de una serie de estudios, te dió la mala noticia… cuál fue tu reacción?
Te lo voy a contar: sentiste que tu mundo se destruía, el miedo tomó el timón de tus pensamientos y te dijo: “tu cuerpo está todo contaminado y la muerte está cerca”.
Detente, respira profundo, es preciso ‘resetear’ la mente y el espíritu.
Es común que ante este impacto de algo no esperado, nos pase lo siguiente:
Al principio, es común sentir shock o incredulidad: como si no fuera real, como si hubiera un error. Después pueden aparecer pensamientos como “¿por qué a mí?”, miedo a lo que viene, o preocupación por el dolor, la familia, el futuro. También es normal que la mente salte entre cosas muy prácticas (tratamientos, trámites, decisiones) y otras muy profundas (el sentido de la vida, recuerdos, lo que queda por decir o hacer).
Algunas personas pasan por etapas parecidas a las que describió Elisabeth Kübler-Ross: negación, enojo, negociación, tristeza y, en algunos casos, cierta aceptación. Pero no es una secuencia fija; puedes ir y venir entre ellas.
También pueden surgir impulsos de aferrarse a lo importante: estar con seres queridos, cerrar ciclos, expresar sentimientos que antes se guardaban. O lo contrario: necesidad de espacio, silencio, para procesarlo a solas.
Solo te pido que si pasas por una situación así:
1. No te quedes con un solo diagnóstico, pide opiniones a varios facultativos.
2. Si tienes una buena cobertura médica, elije los médicos más reconocidos, con una trayectoria probada y pacientes que incrementaron su supervivencia y la calidad de vida.
3. Hábla, -depende de la enfermedad- con gente que pasó por ello y lo ha superado.
4. No pierdas el tiempo diciéndote: “pobre de mi, que desgraciado soy, o esto me lo merezco, porque es un castigo divino”.
Deja de perder tiempo sintiendo lástima por ti y ACCIONA, cuando más temprano te hagas la cirugía (si se necesita de ella) más rápida será el tratamiento y la devolución de la salud.
Recuerda, cuanto más sepas de lo que te pasa, menos miedo a lo desconocido. Pide ayuda, haz terapia, acércate a grupos, comparte tu miedo y tu dolor… sobre todo, NO DEJES QUE EL MIEDO TE MATE.
Oscar Mellino, afamado terapeuta, escritor y actor argentino, decía en su obra musical “Loco”: “la duda y el miedo matan más gente que el cáncer”.
Esto puede pasarte a ti para que aprendas algo, no has aprendido aún. O simplemente recapacitar, valorar la salud y honrar la vida que lo Superior te dio como Regalo del Cielo.


