Uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX
Jaime Sabines (25 de marzo de 1926 – 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reconocido como uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX. Es una referencia que debe tener en cuenta cualquier amante de la poesía.
‘Tarumba’ (1956) y ‘Algo sobre la muerte del mayor Sabines’ (1973) son dos de sus libros más relevantes, según los críticos. Su obra ha sido traducida al inglés, francés y árabe, entre otros idiomas.
Entre sus piezas literarias más relevantes figuran Horal (1950); Antología de los 50 poetas contemporáneos de México (1952); La poesía mexicana moderna (1953); Antología Mascarones: poetas de la Facultad de Filosofía y Letras (1954); Poetas jóvenes de México: antología (1955); Poesía de la sinceridad antología (1959) y Poesía mexicana (1950-1960).
Frases que no se olvidan
“Estoy enfermo de ti que me eres necesaria como un vicio tremendo imprescindible, exacta, insoportable”.
“Te quiero a las diez de la mañana, y a las once, y a las doce del día. Te quiero con toda mi alma y con todo mi cuerpo, a veces, en las tardes de lluvia”.
“Morir es callar, no decir nada, no moverse, dejar el paso a otros, no respirar… y estar presente en todos los lados escondido”.
“Te quiero, amor, amor absurdamente, tontamente, perdido, iluminado, soñando rosas e inventando estrellas y diciéndote adiós yendo a tu lado”.
“Te desnudas igual que si estuvieras sola y de pronto descubres que estás conmigo. ¡Cómo te quiero entonces entre las sábanas y el frío!”.
“En mis labios te sé, te reconozco, y giras y eres y miras incansable y toda tú me suenas dentro del corazón como mi sangre”.
“Tienes que oír mi amor con su voz, tocarlo en su carne, aceptarlo como es, desnudo y libre”.
“No hay que comportarse como un poeta, sino como un humano. Un escritor se enoja cuando plagias su carácter; pero te queda su libertad”.
“Mi corazón se nutre de mis ojos, de mis manos, de todo lo que miro y toco. La ausencia es un engaño”.
“Entre las gentes, a un lado de tus gentes y las mías, te he dicho ‘ya es tarde’, y tú sabías que decía te quiero”.
“Alguien me habló todos los días de mi vida al oído, despacio, lentamente. Me dijo: ¡vive, vive, vive! Era la muerte”.
“Porque eres distinta a todas las mujeres, en tu cuerpo, en tu andar, en lo que eres para mis ojos, en lo que sugieres a mi corazón”.
“Con mi lengua y mis ojos y mis manos te sé, sabes a amor, a dulce amor, a carne, a siembra, a flor, hueles a amor, a ti, hueles a sal, sabes a sal, amor y a mí”.

