El sostenido ejemplo de Mariana
Figura sempiterna en los eventos comunitarios, si de acciones de superación se trata, de emprendimiento, de ayudar… ahí está siempre Mariana Miranda, mexicana de pies a cabeza, deseosa de avanzar, ella no sabe de límites.
Hacer arreglos florales, con globos, personalizar tazas y bolígrafos, gorras y llaveros, tienen en esta incansable mujer a un ejemplo a tener en consideración.
“Soy de las que se pone metas, dice, cuando encuentro adversidades, pues las considero retos que debo superar, puedo detenerme en determinado momento, pero le digo a familiares y amistades que es solo para tomar impulso, reflexionar, aprender la lección y seguir adelante”.
Adquirir habilidades, aprender a conducir, platicar en inglés, abrirse paso sobre la base del aprendizaje, el trabajo, y más que todo el incansable deseo de salir adelante, son aspectos prominentes en la vida de esta mujer de baja estatura que no sabe de rendirse.
Los sueños pueden hacerse realidad hoy
Vuelve en el tiempo y precisa: “Vine de México, con una mochila cargada de sueños y anhelos, con un poco de miedo, sin embargo, temores, sobre todo con la aspiración de abrirme paso, aprender lo más posible y trabajar hasta el cansancio, querái -y quiero- una mejor vida a mis hijos”, afirma.
“Comencé en una compañía de limpieza, me di cuenta temprano que me quedaba tiempo para estudiar, aprender un poco de inglés por aquí, a conducir una camioneta, asistí a talleres de manualidades, aprendí a hacer muchas cosas con globos, papel, confeccionar flores, arreglos, muñecas, y más que todo a estrechar las relaciones con diferentes líderes comunitarios… me gusta mucho trabajar para la comunidad”, indica.
“Cuando me invitan a encuentros, abunda, presentaciones de libros, jornadas de salud, actividades por el ‘Día de la Mujer’, eventos en el Consulado de México, por la Lengua Materna, la Academia Civil Hispana, siempre quiero llevar una muestra de lo que hago, me gusta sentirme útil, intercambiar, asimilar lo que tiene que ver con emprendimiento, y claro, tomar fotos, dejar un recuerdo.
“En los eventos más recientes, comenta, he presentado gorras de varias organizaciones locales, de la Escaramuza Charra Colibríes de Nevada, del semanario El Nuevo Mundo, es muy bonito, la gente se acerca, pregunta, me felicitan por la calidad del trabajo, la terminación, y eso aparte de enorgullecerme, me motiva a hacerlo mejor cada vez, a crecerme, aprender aún más… creo que todo pasa por la cuota de amor que le pongo a mis empredimientos, la insatisfacción y el deseo de que las cosas salgan bien”, concluye.

