La pluma que acompañó a las estrellas
Durante casi tres décadas he tenido el privilegio de reconocer la trayectoria de artistas, deportistas, comunicadores, políticos y personalidades que han dejado una huella en nuestra sociedad. Recuerdo cuando, hace casi 30 años, entregué un reconocimiento al inolvidable Antonio Aguilar. Desde entonces entendí que homenajear a alguien no consiste solamente en colocar una medalla o entregar una placa: significa detenernos para decirle que su trabajo, su esfuerzo y su legado han sido vistos.
Por eso hoy escribir esta columna me resulta difícil
El pasado 7 de septiembre falleció en la Ciudad de México el amigo Jesús ‘Chucho’ Gallegos, una de esas figuras que quizá no ocupaban el centro del escenario, pero que durante décadas ayudaron a construirlo. El espectáculo pierde a un periodista, editor y conocedor de la industria; yo pierdo a un amigo al que tuve la fortuna de tratar durante más de veinte años.
A Chucho lo encontré muchas veces haciendo lo que mejor sabía hacer: observar, escuchar, preguntar y escribir. Tenía esa “pluma fina” que distingue a los verdaderos periodistas de espectáculos. Conoció a grandes estrellas, las entrevistó, acompañó carreras y también abrió espacio para nuevos talentos que apenas comenzaban.
Una pluma para el recuerdo y la nostalgia
Su nombre quedó ligado para siempre a TVyNovelas. Fue fundador de la emblemática revista de Editorial Televisa y también de los Premios TVyNovelas, ayudando a convertir aquella publicación en una referencia del entretenimiento en español.
Uno de mis recuerdos más recientes ocurrió apenas en marzo de este año. Fui a visitarlo a las instalaciones del Diario Basta, en la Ciudad de México, donde trabajaba en el área de espectáculos. Me acompañaba el grupo de rock Thunderson, integrado por los hermanos Bárcenas. El tráfico nos jugó una mala pasada y llegamos más tarde de lo acordado. Chucho tenía una cita médica y otros compromisos, pero decidió esperarnos.
Ese gesto, aparentemente pequeño, decía mucho de él.
Pudo haberse marchado. Sin embargo, reorganizó su agenda para recibirnos, conocer a los muchachos y dedicarles tiempo. Se interesó por su proyecto y les brindó espacio. Así era Chucho: podía haber conocido a las figuras más famosas del espectáculo y, aun así, conservaba disposición para escuchar a quien estaba empezando.
Aquella tarde también tuve el honor de entregarle reconocimientos por su trayectoria profesional y sus contribuciones a la sociedad. Hoy agradezco que ese homenaje se realizara mientras él podía recibirlo, sonreír y saber cuánto valorábamos su trabajo.
Un abrazo de solidaridad para la familia de un gran amigo
En las últimas semanas supe que su salud se había complicado. Estando en Cuernavaca, Morelos, recibí la noticia de su fallecimiento en el Hospital La Raza. Fue uno de esos mensajes que uno quisiera haber leído mal.
A su hijo Armando Gallegos y a toda su familia les envío mi abrazo y solidaridad.
Chucho deja artículos, entrevistas, portadas, premios y décadas de historia del espectáculo. Pero quienes lo conocimos conservaremos también al hombre que encontraba tiempo para sus amigos, que respetaba el oficio y entendía que detrás de cada artista había una historia que merecía ser contada.
Descansa en paz, querido Chucho. Gracias por tu amistad, por tu profesionalismo y por tantas páginas dedicadas al mundo del espectáculo.
Nos leemos la próxima semana en El Rincón de las Estrellas.


