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LAS VEGAS NEVADA | AGOSTO 2026 | VOLUMEN 2 | NÚMERO 20

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Pasar del calor al aire acondicionado

Es necesario cuidar las vías respiratorias

En verano es habitual pasar en pocos segundos de un ambiente muy caluroso a otro con aire acondicionado, o al contrario. Lo anterior tiene lugar al entrar en centros comerciales, cines, supermercados, oficinas, al carro o transporte público. Aunque muchas veces se percibe como una simple incomodidad, estos contrastes pueden afectar de manera considerable las vías respiratorias.

En la mayoría de las personas, estos cambios provocan molestias leves y transitorias. Sin embargo, en quienes padecen patologías como rinitis, asma, alergias, EPOC u otras enfermedades respiratorias, el aire frío y seco puede irritar las mucosas y favorecer la aparición o el empeoramiento de síntomas.

Cuidarse de los cambios bruscos de temperatura

“Cambios bruscos de temperatura pueden actuar como desencadenante en personas con una vía respiratoria más sensible. En estos casos, lo importante es diferenciar una reacción puntual al frío o conviene valorar el control de la enfermedad de base”, precisan los especialistas.

El organismo trabaja para mantener una temperatura interna estable. Cuando se producen cambios ambientales bruscos, el cuerpo activa mecanismos de adaptación para conservar o disipar calor, modificar la circulación periférica, ajustar la sudoración o cambiar el patrón respiratorio.

En la nariz, la garganta y los bronquios, el contraste térmico puede resecar e irritar las mucosas. Esto puede favorecer sensación de sequedad, carraspeo, tos, estornudos o congestión nasal, especialmente cuando el aire frío se combina con ambientes secos o con exposición directa al aire acondicionado.

Los bebés, los niños pequeños y las personas mayores son más sensibles porque pueden tener una menor capacidad de adaptación a los cambios ambientales.

Es conveniente extremar la precaución también en personas con enfermedades respiratorias, alergias, asma, EPOC, patologías cardiacas o un sistema inmunológico debilitado.

Medidas sencillas ayudan a reducir la irritación respiratoria durante el verano:

Evitar temperaturas excesivamente bajas en el aire acondicionado; dirigir el flujo de aire para que no impacte directamente sobre la cara o el pecho; mantener una hidratación adecuada, especialmente en ambientes secos; cubrirse ligeramente al entrar en espacios muy fríos; ventilar los espacios cerrados de forma regular, y evitar, cuando sea posible, cambios extremos de temperatura.

En personas con enfermedades respiratorias diagnosticadas, urge seguir el tratamiento indicado por su médico y no modificarlo ni suspenderlo por cuenta propia, aunque los síntomas parezcan leves o se atribuyen al ambiente.



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