¡Cuídese!
La Educación Sexual Integral es un enfoque educativo que brinda conocimientos, herramientas y valores para que las personas puedan vivir su sexualidad de forma saludable, segura, libre y responsable. No se limita a lo biológico o reproductivo, también aborda aspectos emocionales, sociales, culturales, éticos y, por supuesto, de derechos humanos.
Este 4 de septiembre es el ‘Día Mundial de la Salud Sexual’. Un aspecto de importancia capital, que no puede descuidarse ni por un momento, una fecha a tener muy en cuenta.
Cada día se producen en el mundo más de un millón de infecciones de transmisión sexual curables. La cifra la ofrece la Organización Mundial de la Salud (OMS) y sin dudas deja al descubierto un significativo problema de salud pública de primer orden que, es innegable, sigue tratándose como un asunto privado.
Un enfoque respetuoso
Vale la pena reiterar. El Día Mundial de la Salud Sexual se conmemora cada 4 de septiembre por iniciativa de la Asociación Mundial para la Salud Sexual.
Parece paradójico, sin embargo ahí radica un mal entendido de fondo. La definición que maneja la OMS -preste la mayor atención- no se limita a la ausencia de enfermedad o disfunción: se refiere, más que todo, a un estado de bienestar físico, emocional, mental y social en relación con la sexualidad, que incuestionablemente requiere un enfoque respetuoso y la posibilidad de tener experiencias seguras y libres de coacción, discriminación y violencia.
Eso amplía mucho el terreno. Incluye el acceso a información fiable y a métodos anticonceptivos, la detección y el tratamiento de infecciones, la atención a la salud reproductiva, el abordaje del dolor y de las disfunciones, y también la prevención de la violencia sexual.
Reducirlo todo a las infecciones deja fuera la mayor parte del problema
La primera afirmación que es preciso desmontar, echar por tierra, es tal vez la más persistente: la educación sexual adelanta el inicio de las relaciones. Noooo. La evidencia acumulada apunta en sentido contrario: la información completa tiende a retrasar dicha relación, y por un problema de cuidado aumentar el uso de protección.
La segunda es creer que las infecciones son cosa de otros perfiles; buena parte cursa sin síntomas, y no se detectan. Y la tercera es confundir anticoncepción con protección, es importante tener en cuenta que los métodos hormonales evitan embarazos, pero ¡no protegen frente a una infección!
Por un minuto imaginemos un mundo en el que todos los adolescentes puedan completar su educación en buenas condiciones de salud, sin tener que abandonar los estudios debido a matrimonios o uniones precoces, infantiles o forzados, o a embarazos no deseados.
¡Una educación integral en sexualidad de calidad puede hacer realidad ese mundo!


