“Dadme un buen catcher y moveré un estadio”
Pioneros, múltiples ganadores del Bate de Plata y el Guante de Oro y hasta miembros de Cooperstown se encuentran en la lista de los mejores receptores de hispanos en el beisbol de Grandes Ligas.
Cuando hace pocos días el receptor venezolano Salvador Pérez conectara su cuadrangular 312 para colocarse en el primer lugar en ese departamento entre los catchers de origen hispano, volvió la discusión sobre quién es el mejor de los nuestros en esa exigente posición.
En cuadrangulares siguen a Pérez los puertorriqueños Iván Rodríguez (311) y Jorge Posada (275).
El venezolano es un catcher consolidado en la MLB, su talento lo ha demostrado a lo largo de su carrera además de contar con un anillo de Serie Mundial (2015, jugador más valioso) y un campeonato de clásico mundial. Viste el uniforme con el número 13 y defiende los colores de los Royals de Kansas City por su décimosexta campaña, de manera que es una leyenda en la franquicia.
La posición más sacrificada del béisbol
Volvamos a sus 312 batazos de vuelta entera, entender lo que significa la cifra, requiere comprender los requerimientos de la posición detrás del home play.
El catcher es, sin dudas, el jugador más sacrificado del béisbol, Se pone en cuclillas cientos de veces por partido, recibe pelotazos, tiene la responsabilidad de guiar al pitcheo, conocer a los bateadores contrarios, debe tirar con precisión y fortaleza a las bases, y encima de todo eso, batear con significativo poder.
Iván Rodríguez clasifica como uno de los mejores receptores de la historia de Grandes Ligas, acumuló 2 mil 844 imparables, 13 Guantes de Oro, un Premio de Jugador Más Valioso (199) y asistió a 14 Juegos de Estrellas. Para conseguir lo anterior es preciso perseverancia, trabajo fuerte, entrega y dedicación, que lo llevaron al Salón de la Fama.
Otra figura sobresaliente es Yadier Molina (Puerto Rico), estuvo por casi dos décadas con los Cardenales de San Louis, ganó nueve Guantes de Oro, cuatro Guantes de Platino, y dos títulos de Serie Mundial.
Párrafo aparte para Jorge Posada, pieza imprescindible para los Yankees de Nueva York, ganó cuatro Series Mundiales, cinco bates de plata, tomó parte en cinco Juegos de Estrellas. Fue un bateador consistente. Jugó 16 años. Él y Yogi Berra fueron los únicos catchers de NYY en batear 30 jonrones en una temporada. Bateó mil 664 jits y 379 dobles. Impulsó más de mil carreras.
Estos cuatro han sido, en mi opinión, los mejores cuatro receptores de origen hispano en el beisbol más exigente y de más calidad en el mundo. Cada uno de ellos resulta un orgullo para los seguidores de esta disciplina deportiva. Felicidades por sus carreras.

