Los calambres nocturnos
Los calambres nocturnos son contracciones musculares repentinas, involuntarias y dolorosas que ocurren con frecuencia en la pantorrilla, el pie o el muslo, mientras duermes o sencillamente te estiras.
Entre las causas principales figuran:
La fatiga muscular y sobrecarga, el ejercicio intenso, estar mucho tiempo de pie o mantener malas posturas.
También contribuyen a los calambres la deshidratación y desequilibrio de minerales: Falta de líquidos o niveles bajos de potasio, calcio y magnesio.
Insuficiencia venosa:
Mala circulación o problemas en las válvulas de las venas de las piernas. Medicamentos: Uso de diuréticos, estatinas o fármacos para la presión arterial. Condiciones de salud: Embarazo (especialmente en el tercer trimestre), diabetes, problemas de tiroides o enfermedad renal.
¿Qué hacer cuando te da un calambre?
(Alivio inmediato) Estira el músculo: Si el calambre es en la pantorrilla, levántate y apoya el peso en esa pierna, o siéntate, estira la pierna y jala la punta del pie hacia tu rodilla durante unos 30 segundos. Evita tirones bruscos. Masajea la zona: Aplica un masaje suave y firme sobre el músculo para ayudarlo a relajarse. Aplica calor o frío: Usa una ducha caliente, un paño tibio o una compresa de hielo en la pantorrilla. Camina un poco: Da unos pasos suaves para activar la circulación de la pierna.
¿Cómo prevenirlos?
Resulta muy importante hidratarse bien a lo largo del día y limitar el consumo de alcohol o cafeína. Realiza estiramientos suaves de pantorrilla contra la pared durante 30 segundos antes de acostarte. Camina diariamente de 20 a 30 minutos para favorecer el retorno venoso.

