Su compromiso con la libertad y la dignidad humana
“Debemos usar el tiempo sabiamente y darnos cuenta de que siempre es el momento oportuno para hacer las cosas bien”.
Conocido como el prisionero 46664, Nelson Mandela pasó 27 años encarcelado bajo el régimen del apartheid, un periodo que fortaleció su compromiso con la libertad y la dignidad humana.
Su liberación, el 11 de febrero de 1990, marcó un punto de inflexión histórico en Sudáfrica y abrió el camino hacia el fin del sistema racista que había dominado el país durante décadas.
En 1993, recibió el Premio Nobel de la Paz por su liderazgo visionario y su capacidad para promover la reconciliación entre comunidades. Mandela fue, a no dudarlo, una figura ejemplar, que promovió el amor entre los seres humanos, llamó a desterrar el odio y el rencor, convocó a todos a ser mejores cada día.
El 18 de julio de cada año, día del nacimiento de Nelson Mandela, la Organización de Naciones Unidas (ONU) invita a las personas de todo el mundo a celebrar el Día Internacional de esta figura proverbial, contribuyendo con pequeñas cosas en sus propias comunidades.
Se trata de todos los años celebrar el Día Internacional de Nelson Mandela para arrojar luz sobre el legado de un hombre que cambió el siglo XX y ayudó a forjar el XXI.
La educación es el gran motor del desarrollo personal
Mandela fue el hombre capaz, pese a todas las vicisitudes y dificultades, de los largos años en prisión, de asegurar que “la educación es el gran motor del desarrollo personal. Es el arma más poderosa para cambiar el mundo”.
Su frase más trascendental, entre tantas incuestionablemente aleccionadoras, humanas, fue: “La mayor gloria no es no caer nunca, sino levantarse siempre”.
Precisamente por lo anterior, no sorprende que apuntara: “Todas las personas debemos preguntarnos: ¿he hecho todo lo que está a mi alcance para lograr una paz y una prosperidad perdurables en mi ciudad y mi país?”.
Casi tres décadas de prisión le ayudaron a forjar un carácter tan férreo como noble, aprendió a valorar la vida, a conocer a los hombres.
“Lo que cuenta en la vida, apuntó, no es el mero hecho de que hayamos vivido; es la diferencia que hemos hecho en la vida de los demás lo que determinará el significado de la vida que llevamos.
“Una preocupación fundamental por las demás personas en nuestras vidas individuales y comunitarias contribuiría en gran medida a hacer del mundo el mejor lugar con el que tan apasionadamente soñamos”, advirtió con sobrada sabiduría.
Cada 18 de julio -y todos los días del año- deben servir para acercarse a la vida de este hombre, conocer más sobre él, su manera de tratar a los demás, él convoca a dar amor, a crecerse ante las dificultades.
Corresponde enseñar a las nuevas generaciones quién era y qué hizo Nelson Mandela, cuál es su legado. Urge comenzar hoy mismo.


