Un sonido que les recuerda cada vez más al fenómeno Buena Vista Social Club
La música cubana no deja de seducir al más parco oyente, y cuando todos creen que va en una sola dirección, para algunos el reparto, nos sorprenden artistas que traen al presente lo más auténtico del sabor de la Isla abriendo nueva brecha en la contemporaneidad.
Ronaldo Rodríguez Hernández, conocido como Ronkalunga, es la muestra más fehaciente. Ha sido la revelación de sus nuevos públicos en el sur de la Florida, donde muchos coterráneos le apoyan y gustan de su arte. No solo los cubanos disfrutan sus canciones; otros latinos y también los nativos disfrutan de un sonido que les recuerda cada vez más al fenómeno Buena Vista Social Club, -que tras casi 30 años sigue en la cima de la preferencia como estandarte de lo cubano.
Ronkalunga arrasó en cada una de sus presentaciones con el tema “El carnicero”; su éxito llegó a oídos de los expertos y surgió una propuesta. El resultado es nueva producción discográfica: “La chiva”, grabada en USA, producción musical de Emilio Estefan, Jr., bajo el sello Crescent Moon Records Inc.
Ronkalunga posee dos publicaciones anteriores; su ópera prima “Pasos raros”, producción independiente que fuera licenciada por la disquera Bis Music de Cuba en 2020, y el cd “Aguacero”, del 2022, bajo la producción de José Manuel García, con Copyright de la misma disquera. Estos muestran con más fuerza la parte alternativa del artista, que fusiona sonoridades actuales con tradicionales, sin acudir a caminos trillados.
La música, el escenario esquivo que desarrollo su talento
En sus orígenes destaca que, aunque sus estudios universitarios lo llevaron a elegir la ingeniería industrial, al cursar el cuarto año supo que donde verdaderamente podría desarrollar su talento, era en la música, como cantautor.
Se apegó a la música como aficionado; y con el tiempo se adentró en la escucha de obras de mayor vuelo poético y dejó atrás el reguettón que se ha convertido en el primer acercamiento de muchos jóvenes a la música en la actualidad.
Entonces comenzó a preferir las baladas pop, en el lenguaje de los cantautores contemporáneos. Sin embargo, su entorno rico en sones, changüí, guarachas y otros géneros raigales de la zona oriental de Cuba de donde proviene, influyó notablemente en su modo de expresarse.
Redescubriendo la cultura cubana
Hoy se identifica como un artista capaz de mezclar en sus obras ritmos tradicionales con sonoridades contemporáneas y textos que asumen lo afro, la vida social cubana y del mundo, y sus posiciones filosóficas. Agrega un toque de ironía, donde el doble sentido y la crítica no faltan, ni el humor, ni la burla, desde un lenguaje directo que cita refranes y modos de decir del cubano.
La calidad vocal del artista sobresale con excelente fraseo y colocación vocal. Su forma de cantar, con un desenfado aparente, sonriente, y vestido con traje y sombrero, son una mezcla de elementos en pugna, que dan por resultado atractiva propuesta visual y musical.
Con la producción discográfica “La chiva”, atraerá a disímiles púbicos por el ritmo cadencioso, por los textos fuera de lo que hoy se consume, con un hálito de ingenuidad y buen gusto, que atrapa a quienes prefieren una buena letra y un sonido que no agreda.
La producción se acerca a formas de hacer de los cubanos fuera de la Isla, donde se alzan mucho más las sonoridades del tres y la trompeta con sus solos, con coros vocales nobles, sin complicaciones rítmicas que impidan un baile cómodo. Es una de las mejores propuestas de música cubana en estos momentos.

