domingo, agosto 23, 2026

La voz de los hispanos en el sur de Nevada

LAS VEGAS NEVADA | AGOSTO 2026 | VOLUMEN 2 | NÚMERO 17

InicioOpinión y SuperaciónCuando llega la tormenta,

Cuando llega la tormenta,

Somos mucho más vulnerables de lo que creemos

Hay momentos en los que la vida cambia en cuestión de segundos. Basta un movimiento de la tierra, un accidente, una enfermedad o una pérdida para recordarnos algo que frecuentemente olvidamos: somos mucho más vulnerables de lo que creemos.

Lo ocurrido en Colombia con el terremoto nos vuelve a enfrentar con esa realidad. Cuando la tierra tiembla no pregunta quién eres, cuánto dinero tienes, cuáles son tus planes o si estabas preparado. Simplemente sucede. Como la lluvia, que cae sobre todos sin distinguir a quién moja.

En la vida ocurre lo mismo

A personas buenas les suceden cosas malas. Hay situaciones que no buscamos, que no merecemos y que jamás hubiéramos elegido. Podemos prepararnos para muchas cosas, pero nunca podremos controlar completamente lo que sucederá mañana.

Sin embargo, existe algo que continúa perteneciendo a nosotros: la manera en que decidimos enfrentar aquello que nos ocurre.

Podemos mirar únicamente lo que perdimos o agradecer profundamente aquello que todavía conservamos. Podemos lamentarnos porque nuestros planes cambiaron o celebrar que seguimos aquí para construir otros. Podemos preguntarnos una y otra vez por qué nos sucedió, o respirar profundo, mirar alrededor y preguntarnos: ¿qué puedo hacer ahora?

Hay pérdidas que duelen profundamente y sería absurdo pretender que una frase positiva puede borrar el sufrimiento. Hay personas que pierden su casa, sus pertenencias, sus recuerdos y, en las peores tragedias, a quienes aman. Tienen derecho a llorar, a sentir miedo, rabia y tristeza.

La gratitud no consiste en negar el dolor

Consiste en evitar que el dolor nos impida reconocer todo aquello que todavía tenemos.

Y cuando comenzamos a mirar desde allí descubrimos pequeñas fortunas que antes parecían insignificantes. Seguimos respirando. Tenemos personas que nos aman. Hay alguien dispuesto a tendernos una mano. Podemos comenzar nuevamente. Ese es un regalo en medio del dolor.

Cuando llega la tormenta desaparecen muchas de las diferencias que parecían importantes. Entonces una mano ayuda a levantar una piedra, un desconocido comparte comida, alguien abre las puertas de su casa y otro simplemente abraza a quien necesita llorar. Allí volvemos a descubrir nuestra humanidad. Y si permanecemos juntos, sosteniéndonos cuando alguno ya no tenga fuerzas, podremos soportar incluso la más fuerte de las tormentas.



ARTÍCULOS RELACIONADOS

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Mas Popular

COMENTARIOS RECIENTES