Protegerlas constituye una PRIORIDAD
“Envejecer es como escalar una gran montaña: mientras se sube las fuerzas disminuyen, pero la mirada es más libre, la vista más amplia y serena”: Ingmar Bergman
Como persona de la llamada tercera edad, y como profesional, graduada en Medicina Homeopática y Psicóloga Clínica, me preocupa de manera significativa la considerable cantidad de mensajes de texto, mails y llamadas telefónicas, que recibo a diario sobre: deudas de tarjetas de créditos, créditos hipotecarios y una cantidad de tarjetas de comida, o biles impagos de laboratorios o visitas médicas, como también: intimidaciones de abogados, por causas legales.
Todas estas cosas, que no tengo pendientes (ni debo), me hace pensar que a otras muchas personas les está pasando lo mismo; y que por desinformación y por miedo, caen en esta red de hackers, perdiendo lo poco que tienen en sus cuentas o estafándolos sin piedad. ¡No debe ser! ¿Dónde fue a parar la sensibilidad y el respeto?
Adultos mayores que viven solos, esos que en su mayoría lamentablemente no tienen, no cuentan con los conocimiento elementales sobre cómo manejar un celular o una computadora, y ni tampoco alguien que los asesore del peligro que los acecha a diario. Es triste y preocupante. No puedo (yo, ni nadie) permanecer indiferente.
Vulnerables informáticos
Es por ello que sugiero a estos ancianos, que si en la familia tienen personas jóvenes, que recurran a ellos, para que los ayuden, antes de que presionen los “link” que figuran en esos mensajes. Los jóvenes tienen mayor conocimiento en manejo de redes sociales, y son quienes los pueden ayudar en esta situación dolorosa, penosa por demás. Justo es significar que cuánto se haga en favor de ellos, para ayudarlos, librarlos del peligro, es poco.
Por otro lado, no menos importante, debemos comunicarnos con nuestros concejales y senadores, para crear un sitio donde (en inglés y en español) nos ayuden a crear protección para los adultos mayores -personas de la tercera edad- de manera que estén seguras y puedan, en los últimos años de su vida, a estar tranquilos y en paz. ¡Es un deber trabajar para proporcionales esa seguridad!
Esta necesidad, hace indispensable, la creación de una línea gratuita (de asesoramiento), para quienes, carentes de otros recursos, necesiten de este indispensable apoyo. Con absoluta certeza esas personas lo van a agradecer. Es mi deber, como Adulto Mayor proteger, a los más necesitados, proporcionarles una palabra de aliento, motivarlos. Es menester defenderlos, ampararlos, resguardarlos de procederes censurables.

