Una realidad cada vez más común
Los trastornos de salud mental forman parte de la vida cotidiana de millones de personas. Según análisis publicado en The Lancet alrededor de mil 170 millones de personas conviven con trastorno mental, cifra que casi duplica los 599 millones de 1990.
Este aumento refleja más diagnósticos, un cambio en cómo vivimos, enfermamos y buscamos ayuda. Hoy, los trastornos mentales representan el 6,1% de la carga global de enfermedad y son la principal causa de discapacidad en el mundo.
Los trastornos de salud mental global crecen de forma sostenida en las últimas tres décadas: Los casos aumentaron un 95,5% desde 1990. La tasa de casos, teniendo en cuenta la edad de la población, aumentó un 24,2%.
El sicólogo Juan Ramón Barrada, del Área de Metodología de las Ciencias del Comportamiento de la Universidad de Zaragoza, dice: “Los problemas en salud mental son cada vez más comunes. Esto converge con resultados previos”.
Los jóvenes en alto riesgo
Las mujeres presentan mayores tasas de ansiedad y depresión. Los hombres concentran más trastornos del neurodesarrollo. El mayor impacto se registra en jóvenes, entre 15 y 19 años.
El sicólogo clínico Jorge Aguado, del Hospital Clínic de Barcelona, explica: “Se observa aumento significativo en la adolescencia tardía y el inicio de la adultez”.
Más allá del número de personas afectadas, el dato más contundente es el impacto en la vida diaria.
La sicóloga Elisabet Domínguez, del Hospital de Sant Pau de Barcelona, explica: “Cuando los científicos hablan de ‘carga’ de una enfermedad no se refieren solo a cuánta gente la padece, sino a cuánto daño real provoca en la vida de las personas”.
Los trastornos de salud mental global no tienen una única causa. Los expertos apuntan a: Mayor detección y diagnóstico; Cambios demográficos; Impacto de la pandemia de covid-19, y factores como desigualdad o aislamiento
Luis Valero, catedrático de sicología de la Universidad de Málaga, matiza: “Las cifras parecen exageradas, y son realistas. Los cambios en estos 30 años pueden deberse al aumento de las condiciones de vida, y ahora se diagnostican más”.
Pese a la magnitud del problema, la respuesta sanitaria es limitada.
Domínguez advierte: “Solo alrededor del 9 % de las personas con depresión o ansiedad reciben atención mínimamente adecuada”.
La brecha es mayor en países con menos recursos, hay desigualdad global en el acceso a la salud mental.
María Cantero-García, profesora de Psicología de UDIMA, concluye: “Estamos ante una crisis creciente y desigual. Las tasas más altas en mujeres y la carga en la adolescencia exigen respuestas”.

