Emprender para que el legado no se pierda
Hay emprendimientos que nacen buscando una oportunidad y otros del deseo de conservar algo que no queremos que desaparezca. El proyecto de Carlos Alberto Cuero Torres pertenece a los segundos.
Carlos nació en Buenaventura y creció conectado con la cocina del Pacífico colombiano. Su madre, Amparo Torres, cocinera de tradición, fue una de sus primeras maestras. De ella aprendió no solo recetas, sino una manera de entender la vida: cocinar también es resistir, compartir y transmitir amor.
Con los años trabajó en turismo, fue guía, vendedor y expositor en festivales como el Petronio Álvarez. Pero aquella raíz nunca desapareció. Fue creciendo hasta convertirse en una misión. Así nació Parada Pacífica, su restaurante en Cali.
Un esfuerzo con el alma que tiene su fruto
La historia de su apertura resume lo que significa emprender. Carlos comenzó con pocos recursos y con la idea de ofrecer frituras. Pero el proyecto exigió más. Había que comprar equipos, conseguir insumos y abrir sin tener todo resuelto.
Dos días antes de inaugurar, Carlos estaba llorando. No tenía el dinero que hubiera querido para acondicionar el lugar y sentía el peso de salir sin sentirse preparado. Sin embargo, decidió hacer algo que muchos emprendedores necesitan aprender: salir con lo que tenía.
Su familia lo animó y, contra sus temores, el restaurante se llenó el día de la apertura. Desde entonces ha sido una lucha diaria. Madrugar, organizar, atender y sostener los gastos. Pero cuando alguien entra y dice: “Carlos, qué rico, hacía falta un lugar así”, entiende que el esfuerzo tiene sentido.
Transmitiendo el legado
Su emprendimiento no vende solamente comida. Vende memoria. Allí viven la piangua, el achiote, la hierba de azotea, los tamales y las historias de mujeres que durante generaciones defendieron una cultura desde el fogón.
Ahora Carlos quiere llevar ese propósito más lejos con su libro “Transmitiendo el legado”, que reúne historias, recetas y enseñanzas de la gastronomía del Pacífico. Emprender también puede significar proteger aquello que otros podrían olvidar y hacerlo con propósito.
Su mensaje es sencillo: no apagues tus sueños. A veces parecen lejanos, pero están más cerca de lo que imaginamos. Quizá el primer paso sea ese: dejar de esperar el momento perfecto y comenzar con lo que tenemos.

