Es mejor aprender en edades tempranas
No hay dudas de que cuando se trata de los trebejos y las 64 casillas, el ajedrez, estamos ante una modalidad ‘hibrida’, que reúne en si misma deporte y arte.
Más allá de ser un deporte que divierte a los pequeños o grandes de la casa. El ajedrez ayuda a que los estudiantes estructuren un pensamiento claro, puedan solucionar con rapidez los problemas; tener un pensamiento ágil, tomar decisiones, analizar brevemente, mantener un nivel de concentración elevado y reforzar la memoria visual. Además, es uno de los deportes que más ayuda a planificar, ser rigurosos y ordenados mentalmente.
El ajedrez es uno de los juegos más antiguos, tiene un carácter intelectual y cultural, y combina elementos del deporte, el razonamiento científico y el arte. Cualquier persona, en cualquier lugar, puede jugar ya que trasciende las barreras del idioma, la edad, el género, la capacidad física o la situación social.
El deporte ciencia que ayuda a mejorar la salud
No solo es un deporte que puede dar muchas horas de diversión, también puede ser una actividad que ayuda a desarrollar la mente e incluso a mejorar la salud a largo plazo, por eso muchos lo llaman “deporte ciencia”.
El ajedrez exige una significativa concentración, por lo que nuestro cerebro se ve sometido a una gran actividad, esa es la base de los beneficios que reporta, obligamos al cerebro a hacer ejercicio, es una manera de mantenerlo en plena forma.
Muchos médicos indican a sus pacientes de la llamada tercera edad, practicar ajedrez, aprenderlo, intentarlo, en otras palabras, poner el cerebro en acción, entre otras cosas para evitar o retardar la aparición del alzheimer, lo que viene a ratificar lo beneficioso que resulta la práctica del ajedrez.
Es conveniente enseñar a los pequeños a jugar, quienes aprenden, intercambian con sus amiguitos, aprenden también a reflexionar, analizar, adoptar decisiones ante situaciones complejas. Muchas partidas, la conexión entre las piezas, evidencian obras de arte sobre el tablero.

