Una poeta, ensayista y crítica literaria Uruguaya
Idea Vilariño (18 de agosto de 1920-28 de abril 2009), fue una poeta, ensayista y crítica literaria nacida en la ciudad de Montevideo, Uruguay. Ganó muchos premios, también se desempeñó como docente, específicamente de literatura.
Nació en una familia de clase media y culta, en la que se platicaba mucho de música y literatura. Su padre, Leandro Vilariño (1892-1944) fue un poeta cuyas obras no fueron editadas en vida. Al igual que sus hermanos Numen, Poema, Azul y Alma, estudió música. Su madre conocía muy bien la literatura europea.
Escribió desde muy joven, sus primeros poemas fueron concebidos entre los 17 y los 21 años. Su primera obra poética, La suplicante, fue editada en 1945. En años siguientes sería reconocida internacionalmente y premiada con distintos galardones.
Sus poemas están marcados por una experiencia íntima, intensa y angustiosa, coherente. Un particular estilo que los expertos atribuyen a los continuos problemas de salud que la aquejaban y a su infancia.
Formó parte de la generación de escritores de diversa índole que surgieron artísticamente desde 1945 a 1950, que reunía a muchos escritores, entre ellos Mario Benedetti.
Entre sus libros de mayor aceptación figuran: La suplicante, Nocturnos, poemas de amor, Pobre mundo, Poesía completa.
Frases destacadas
A continuación, ofrecemos algunas de sus frases acerca de diferentes temas, entre ellas sobre el amor:
“Como en la playa virgen dobla el viento, el leve junco verde que dibuja un delicado círculo en la arena, así en mí tu recuerdo”.
“Sin límites la noche, pura, despierta, sola, solícita al amor, ángel de todo gesto”.
“Hay niebla y vengo triste, tu amor es una ausencia, tu amor digo mi amor, amor que quedó en nada”.
“Qué me importa el amor, lo que pedía era tu ser entero para mi en mi, en mi vida”.
“Estoy aquí en el mundo, en un lugar del mundo esperando, esperando, ven o no vengas, yo me estoy aquí esperando”.
“Dónde el sueño cumplido y dónde el loco amor que todos o que algunos siempre tras la serena máscara pedimos de rodillas”.
“Yo no te pido nada, yo no te acepto nada. Alcanza con que estés en el mundo, con que sepas que estoy en el mundo, con que seas, me seas testigo juez y dios. Si no, para qué todo”.
“Buscamos cada noche con esfuerzo, entre tierras pesadas y asfixiantes, ese liviano pájaro de luz que arde y se nos escapa en un gemido”.
“A orillas del amor, del mar, de la mañana, en la arena caliente, temblante de blancura, cada uno es un fruto madurando su muerte”.

