miércoles, marzo 11, 2026

La voz de los hispanos en el sur de Nevada

LAS VEGAS NEVADA | MARZO 2026 | VOLUMEN 1 | NÚMERO 45

Julio Iglesias:

La noche en que LV dijo ‘gracias’

Reconocer a los artistas no es solamente entregar una medalla o develar una estrella. Es detener el tiempo para agradecer una vida entera dedicada a emocionar al mundo. Los grandes intérpretes no solo cantan; construyen recuerdos colectivos, acompañan generaciones y cruzan fronteras con su voz. Por eso, cada homenaje que realizamos en Las Vegas tiene un significado profundo: es un tributo a la historia viva del espectáculo.

El 10 de junio de 2010 quedó grabado para siempre en mi memoria. Dos dieces en la fecha, como si el destino hubiera querido subrayar la magnitud del momento. Aquella noche tuvimos el honor de rendir homenaje a una leyenda global: Julio Iglesias. Recibirlo en la capital mundial del entretenimiento fue un privilegio inmenso.

Julio llegó a Las Vegas para ofrecer lo que serían sus últimos conciertos en esta ciudad. Tres noches consecutivas en el histórico Teatro del Hotel & Casino Westgate —antes conocido como el Hilton—, el mismo recinto donde años atrás brilló Elvis Presley. Ese escenario guarda memorias sagradas del espectáculo mundial, y aquella despedida de Julio se convirtió en parte de esa historia.


Una extensa carrera artística la de Julio Iglesias

Recuerdo el instante en que lo saludé en camerinos. Con su característico sentido del humor y esa elegancia natural que lo distingue, me recibió con un abrazo sincero. Me acompañaba mi hermana María Inés Castro Zavala, cariñosamente “Tochita”, y juntos subimos al escenario para entregarle un homenaje que celebraba no solo su carrera, sino su legado internacional.

Esa noche le entregamos la prestigiosa presea Máximo Orgullo Hispano, la Medalla Internacional al Mérito y un pin conmemorativo especial. Además, las autoridades proclamaron oficialmente el 10 de junio como el Día de Julio Iglesias en Las Vegas.

Fue un momento profundamente emotivo. Julio, visiblemente conmovido, agradeció entre palabras pausadas y lágrimas contenidas. Dedicó el reconocimiento a su público, ese que lo ha seguido durante décadas en estadios, teatros y casinos alrededor del mundo.

Pero el detalle más significativo vino después. Nos invitó a presenciar sus tres conciertos desde la primera fila. Tres noches seguidas escuchando esa voz inconfundible que ha cantado en múltiples idiomas y que ha vendido millones de discos. Fue un gesto de generosidad que atesoro profundamente.

Una despedida histórica

Aquellos conciertos no fueron simplemente presentaciones; fueron una despedida histórica de los escenarios de Las Vegas. Los aplausos parecían interminables. La emoción se sentía en el aire. Julio sabía que estaba cerrando un capítulo importante, y el público también lo entendía.

El impacto fue tal que medios de comunicación en España y otros países me contactaron para hablar sobre el homenaje y la reacción del artista. Julio Iglesias forma parte de ese selecto grupo de leyendas que hemos tenido el honor de galardonar a lo largo de casi veinticinco años de trayectoria, junto a figuras inmortales que han dejado huella en la historia del entretenimiento.

Esa noche comprendí, una vez más, que reconocer a los grandes en vida es un acto de gratitud que trasciende generaciones. Julio no solo cantó; hizo historia. Y Las Vegas tuvo el privilegio de despedirlo con honores.

Gracias, maestro Julio Iglesias, por su música, por su elegancia y por permitirnos ser parte de ese momento irrepetible.

Nos vemos en una próxima edición de El Rincón de las Estrellas, donde otra leyenda nos esperará entre luces, aplausos y memorias eternas.


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