viernes, abril 3, 2026

La voz de los hispanos en el sur de Nevada

LAS VEGAS NEVADA | ABRIL 2026 | VOLUMEN 1 | NÚMERO 49

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Shinrin Yoku… Baños de bosque

Indiscutibles beneficios para los niños

Un niño que estuvo en contacto con la naturaleza será un adulto que llevará incorporadas esas experiencias para el resto de su vida, adquirirá conciencia ambiental y reconectará fácilmente con el medio natural.

Los humanos evolucionamos desde el bosque, desarrollamos la agudeza sensorial como única opción de supervivencia. Nuestras referencias culturales, espirituales y religiosas surgieron en la naturaleza, los árboles, el cielo estrellado o el agua. Con el tiempo fuimos perdimos capacidades en los sentidos; vista, oído, tacto, gusto y olfato se adaptaron a nuevas condiciones del mundo.

En los pequeños resulta más profunda la activación de estos sentidos, y practicando Shinrin Yoku sentirán el olor del bosque y de la tierra mojada, escucharán el sonido del viento y el crujir de la ramas… observarán el vuelo del colibrí entre flores. Esto les produce una sensación de calma interna que regula su salud física y mental.

Es una práctica calmada que reduce el nivel de estrés y la ansiedad estimulada por el uso de pantallas, los hace más seguros, con más autoestima al no verse sometidos a juicios y exigencias.

Mejoran la capacidad de concentración, curiosidad, creatividad e imaginación. Aprenden tocando, preguntando y observando; eso redunda en su rendimiento escolar y desarrollo cognitivo general.

Los niños adquieren beneficios físicos

Coordinación, equilibrio, refuerzo del sistema inmunitario al estar en contacto con microorganismos y esencias del mundo vegetal.

Desde el punto de vista social se fomenta la cooperación y la empatía, se fortalecen los vínculos con el grupo para una mejor convivencia.

Las sesiones con niños han de ser sencillas, no son excursiones, ni juegos de competencia por lo que se enfocarán en la atención plena de la naturaleza y el acercamiento lúdico al entorno. Se propondrán actividades como el juego del silencio donde con los ojos cerrados escucharán los sonidos del bosque que luego explicarán al grupo.

Pueden imitar a los animales, caminar en actitud de acecho, tocar las cortezas de los árboles y musgos. Una experiencia divertida sería meter los dedos en el agua de un arroyuelo, el juego del olfateador del bosque donde tratarán de identificar olores, así fortalecen su memoria emocional y realizan respiraciones profundas.

El guía debe sugerir actividades que promuevan la observación, distinguir las tonalidades del verde circundante y confrontarlas con otro niño. Reunirse en un claro y hacer instalaciones abstractas con objetos del lugar. Finalizará la sesión con un intercambio donde cada niño hablará de su experiencia eso les dará seguridad, integración emocional y enriquecerá su lenguaje.



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