Para una primavera con vitalidad y energía
Dejamos atrás los chocolates de febrero y el viento de marzo sopla con fuerza. Como decimos: ‘marzo ventoso, abril lluvioso’. Este mes representa una oportunidad para resetear nuestra salud.
Tras resguardarnos del frío, es hora de poner a punto nuestra maquinaria biológica.
Mi meta es que usted ‘aguante’, florezca. La verdadera medicina no siempre viene en frasco con etiqueta; a veces, se encuentra en la luz del sol, el movimiento de nuestras articulaciones y lo que ponemos en el carrito del mercado al cambiar la estación.
Fisiología del Despertar: Sincronizar el reloj interno
Para entender por qué a veces nos sentimos ‘pesados’, observemos qué sucede dentro de nosotros cuando los días se hacen más largos:
Ajuste de la Melatonina: Con más horas de luz, nuestro cerebro ‘recalibra’ la producción de melatonina y serotonina. Urge ayudar al proceso con horas de sueño consistentes.
Desafío de las Alergias: En marzo, el polen y las partículas ambientales están en su apogeo. Para nuestros pulmones es una prueba de fuerza. Si tenemos antecedentes de asma o alergias, nuestro sistema inmune puede sobreactuar, causar esa inflamación que nos hace sentir con falta de aire.
Lubricación de las Articulaciones: Tras un invierno sedentario, el líquido sinovial de nuestras rodillas y caderas puede estar algo ‘espeso’. El movimiento en marzo es fundamental para evitar que el óxido de la inactividad se convierta en dolor crónico.
Curiosidades Bioquímicas: La “Gasolina” de la Luz
En marzo muchos en EEUU registramos niveles más bajos de Vitamina D. Luego de meses de encierro. Esta vitamina es clave para los huesos; es una hormona vital para el estado de ánimo y que nuestro sistema inmune se mantenga fuerte.
La hidratación en marzo es engañosa. Como ya no hace tanto frío, no sentimos el calor del verano, se nos olvida beber agua. El cerebro de un adulto mayor a veces ‘se olvida’ de enviar la señal de sed, eso puede causar confusión mental leve o mareos que confundimos con cansancio.
Lección de Sabiduría: El Caso de Don Vicente
Don Vicente venía a verme en marzo quejándose de que ‘le dolían hasta los pensamientos’. Consideraba que era la edad, pero él pasaba el invierno viendo noticias y comiendo alimentos procesados.
“Doctor, me dijo, estoy como carro viejo que no arranca”.
Le receté la ‘Dieta de los Colores’. En marzo, los mercados se llenan de verdes frescos, rábanos y frutas cítricas. Le pedí que cada plato tuviera al menos tres colores naturales. Regresó con una sonrisa. Daba a sus células la materia prima necesaria para funcionar. No somos máquinas estáticas; somos organismos que responden al entorno.
Recomendaciones para una Primavera en Victoria
Dieta del Mercado Local: Espinacas, espárragos y fresas están en su punto máximo de nutrientes. Menos latas y más frescura es el secreto de la longevidad.
Estiramiento del Amanecer: Antes de salir de la cama, estire brazos y piernas como si quisiera tocar las paredes. Despierte a sus músculos suavemente antes de exigirles el peso del día.
Auditoría del Botiquín: Marzo es perfecto para revisar sus medicinas. Asegúrese de que nada esté vencido, tenga claro para qué sirve cada pastilla. ¡Pregúntele a su médico!
Vitamina “N” (Naturaleza): Salga al parque, respire (si las alergias lo permiten), deje que el sol toque su piel por 15 minutos diarios. Es una necesidad biológica para el bienestar.

