Un autor ejemplar, un maestro
Fiódor Dostoyevski (11 de noviembre de 1821-9 de febrero de 1881). Se le considera con justicia una de las principales figuras de la literatura rusa.
Entre sus novelas más aclamadas se encuentran Crimen y castigo (1866), El idiota ((1869), Los demonios (1872) y Los hermanos Karamazov (1880), que muchos consideran su mejor obra.
Dostoyevski se familiarizó con la literatura a temprana edad a través de cuentos de hadas y leyendas y de libros de escritores rusos y extranjeros.
A mediados de la década de 1840, escribió su primera novela, Pobres gentes, que le abrió las puertas de los círculos literarios de San Petersburgo.
Trabajó como periodista, publicando y editando varias revistas propias y, posteriormente, Diario de un escritor, una colección de sus escritos. Es considerado uno de los más grandes escritores de Occidente y de la literatura universal. Su tratamiento de los personajes, de las situaciones, resultan textos aleccionadores que es preciso leer.
A continuación algunas de sus frases más relevantes, disfrútenlas:
“La mejor definición del hombre es: un ser que camina en dos patas y es ingrato”.
“A veces la gente habla de la crueldad ‘bestial’ del hombre, pero eso es terriblemente injusto y ofensivo para las bestias; ningún animal podría ser tan cruel como un hombre, tan ingeniosamente, tan artísticamente cruel”.
“El misterio de la existencia humana no está solo en seguir vivo, sino en encontrar algo por lo que vivir”.
“Los recuerdos bonitos pueden quedar hasta de una casa mala, si el hogar sabe encontrar lo que es valioso”.
“¿Qué es el infierno? Digo que es el sufrimiento de no poder amar.
“El dolor y el sufrimiento son siempre inevitables para una gran inteligencia y un corazón profundo. Los hombres realmente grandes, creo, deben tener una gran tristeza en la tierra”.
“Mientras más oscura la noche, más brillantes las estrellas; ¡mientras más profundo el dolor, más cerca está Dios!”.
“La belleza salvará al mundo”.
“Amar es sufrir y no puede haber amor de otra manera”.
“Sobre todo, no te mientas a ti mismo. El hombre que se miente a sí mismo y escucha su propia mentira llega a un punto en que no puede distinguir la verdad dentro de él, o a su alrededor, y así pierde todo respeto por sí mismo y por los demás”.
“Soy un tipo enfermo… Soy un tipo rencoroso. Soy un tipo desagradable. Creo que tengo el hígado dañado. Pero no entiendo un carajo de mi enfermedad, y ni siquiera estoy seguro de qué me pasa.”.
“Después de un fracaso, los planes mejor elaborados parecen absurdos”.
“El hombre teme la muerte porque ama la vida”.

