Un estilo que trascendió la literatura hispanoamericana
José Lezama Lima fue un destacado poeta, novelista y ensayista cubano, considerado una de las figuras más importantes de la literatura hispanoamericana del siglo XX. Nació el 19 de diciembre de 1910 y murió el 9 de agosto de 1976 en La Habana.
Nació en el campamento militar de Columbia, en La Habana, hijo de un coronel de artillería.
Se graduó como bachiller en el Instituto de La Habana y luego estudió Derecho en la Universidad de La Habana.
Participó en protestas estudiantiles contra la dictadura de Gerardo Machado. Vivió casi toda su vida en La Habana y casi no salió de Cuba. Tenía problemas de asma y prefería viajar a través de la lectura y la imaginación desde su casa.
Publicó su primer poema en 1931 y su primer libro de poesía, ‘La muerte de Narciso’, en 1937.
Publicó su famosa novela ‘Paradiso’ en 1966.
La obra destaca por su lenguaje complejo, lleno de imágenes poéticas, barroquismo y referencias mitológicas.
Aunque ya era respetado por un círculo pequeño de intelectuales, esta novela le dio fama internacional dentro del boom de la literatura latinoamericana.
A continuacion algunas de sus frases memorables,
que resisten el paso de los años…
“Estoy mirando tu pregunta preferida”.
“Los más dormidos son los que más se apresuran”.
“La hondura del deseo no va por el secuestro del fruto”.
“La grandeza del hombre consiste en que puede asimilar lo que le es desconocido”.
“Sin sentir que me llaman penetro en la pradera despaciosa, ufano en nuevo laberinto derretido…”.
“El verdadero rey forma la estatua del humo para colocarla en el recodo más frío de la perfección”.
“Venga a estudiar con Albertico por la noche- le dijo Andrés Olaya a José Eugenio-. Después Rialta toca el piano y nos trae el chocolate. Matemática, música y chocolate, excelentes divinidades para su edad”.
“Ángel de la jiribilla, ruega por nosotros. Y sonríe. Obliga a que suceda. Enseña una de tus alas, lee: realízate, cúmplete, sé anterior a la muerte. Repite: lo imposible al actuar sobre lo posible, engendra un posible en la infinidad”.
“Su vejez era como otra forma de juventud, más penetrante a la transparencia, a la ligereza”.
“…una casona de gran patio circular, mostrando sus habitaciones sencillas ocupadas por una pobreza satisfecha”.
“El día sin día, sin santo no señal”.
“Un fondo rojo oscuro, rojo surgido de noche”.
“Sílabas largas de mulato capcioso”.
“Y tener que llenar con lágrimas sus baúles”.


