No necesitas permiso para brillar… ¡este es tu momento!
La iniciativa de la sicóloga Dulce Guzmán cobra fuerzas. Cada año por estos días se reúne cerca de medio centenar de mujeres para intercambiar, reflexionar, exteriorizar, hablar de hoy y mañana, de sueños y realidades, de cuánto queda por hacer. ¡Y no puede faltar la foto! La imagen, más allá de dejar constancia del encuentro, funge como un símbolo de unidad que resiste el paso de los años. Iniciaron con vestidos del mismo color, y en esta oportunidad dieron paso a la diversidad, a la manera de ver la vida, su belleza. FELICIDADES.
Abuelas, madres, tías, hermanas, hijas, sobrinas, se dan cita en el marco del Día Internacional de la Mujer, donde esta fotografía vuelve a nacer. No es una simple imagen: es testimonio colectivo. Vestidas con el color que eligieron declaran silenciosamente, dueñas de sano orgullo, su identidad.
Cada tono es homenaje a su carácter; cada matiz a sus historias; haciendo de cada mirada; raíces que sostienen generaciones.
Son comparadas con tierra fértil que da vida, con un faro que orienta en medio de las tormentas, puentes que unen distancias emocionales dentro de las familias. Abrigo e impulso; memorias vivas y proyectos de futuro. Educadoras naturales, no solo en salones de clase, sino en lo cotidiano del hogar, transmiten valores, modelan conductas, enseñan compasión, fortaleza y amor. Su influencia no solo se limita a sus hijos: alcanza amistades, comunidades, grupos y culturas enteras. Ellas siempre en primera línea.

Tu inteligencia y fortaleza me inspiran todos los días; eres la definición de grandeza
Históricamente, los movimientos por los derechos femeninos no nacieron de una sola persona ni de una intención manipuladora aislada. Fueron procesos sociales complejos.
Hubo hombres aliados en distintos momentos, sí, pero la esencia del movimiento surgió de la experiencia directa de mujeres que buscaban dignidad, educación, voto y participación. Hacerse sentir, tenidas en cuenta. Reducirlo a estrategia de manipulación simplifica una realidad mucho más profunda y plural.
Con el paso del tiempo, las formas de manifestación cambiaron. Si antes fueron marchas, discursos y documentos firmados con valentía, hoy pueden ser símbolos estéticos cargados de importancia.
En la fotografía anual, convocada por la psicóloga clínica: Dulce Guzmán, de la Organización Tocando Vidas Tu red, fue sugerido para esta oportunidad, el color con que se identifican, donde se argumenta que los colores sólidos representan los valores: el rojo puede evocar pasión y lucha; el azul, serenidad y sabiduría; el blanco, esperanza y transparencia; el morado, memoria histórica y justicia. No es una protesta estridente, sino una afirmación consciente. Argumentada.

A todas las mujeres… Felicidades. Gracias por estar y su considerable ejemplo
Las mujeres, únicas dadoras de vida, poseen la capacidad biológica de gestar, pero también capacidades espirituales de formar. Dan vida cuando educan, cuando escuchan, corrigen con amor, sostienen en silencio. Columnas invisibles de la sociedad y, al mismo tiempo, el rostro más visible de la familia.
Cada año, esta fotografía no solo captura colores: también captura legado. Retrato de identidad compartida, de valores sembrados en hijos, familiares y amigos. Prueba de que las mujeres no solo habitan la historia: la escriben, la transforman e iluminan con fuerza serena de quienes saben que su esencia es: raíz, horizonte y amor. Por que el amor, es el camino. La mujer es protagonista. Feliz Día Internacional de la Mujer.
(*) Giovanny Sánchez, Comunicación y prensa. La Magia del lente.

