El estadounidense Steinbeck, un coloso de las letras
John Steinbeck, Jr. (California, 27 de febrero de 1902-Nueva York, 20 de diciembre de 1968) fue un escritor estadounidense ganador del Premio Nobel de Literatura, y autor de conocidas novelas como ‘De ratones y hombres’, Las uvas de la ira, Al este de Edén, y La perla.
Steinbeck se graduó de la Escuela Secundaria Salinas en 1919 y estudió literatura inglesa en la Universidad de Stanford, se fue sin título en 1925. Viajó a Nueva York, donde hizo trabajos ocasionales mientras intentaba escribir, entre ellos el de trabajador durante la construcción de la reconocida instalación deportiva Madison Square Garden.
El anciano Steinbeck le dio a John alojamiento gratis, papel para sus manuscritos y, a partir de 1928, préstamos que le permitieron escribir sin buscar trabajo.
En 1929 escribió su primera novela, La Copa de Oro (Cup of gold: A life of Sir Henry Morgan, Buccaneer, with Occasional Reference to History), una historia de ficción que no tuvo éxito. Entre 1930 y 1933, Steinbeck produjo tres obras más cortas. En 1933, Steinbeck publicó The Red Pony, una historia de 100 páginas y cuatro capítulos que tejía recuerdos de la infancia de Steinbeck y fue adaptada al cine en 1949, protagonizada por Robert Mitchum y Myrna Loy.
En 1935 escribió Tortilla Flat, novela por el cual recibió su primer premio literario, ‘La Medalla de Oro’, galardón concedido por el Commonwealth Club of California a la mejor novela escrita por un californiano.
A continuación algunas de sus frases memorables:
“Me pregunto a cuántas personas he mirado toda mi vida y nunca he visto”.
“La mente exploradora libre del ser humano individual es la cosa más valiosa del mundo”.
“Creo que una mujer fuerte puede ser más fuerte que un hombre, particularmente si tiene amor en su corazón”.
“De todos los animales de la creación, el hombre es el único que bebe sin tener sed, come sin tener hambre y habla sin tener nada que decir”.
“Nadie desea consejos, sólo corroboraciones”.
“Por el grosor del polvo en los libros de una biblioteca pública puede medirse la cultura de un pueblo”.
“Me pregunto por qué el progreso se ve más que la destrucción”.
“La grandeza vive en aquellos que triunfan por encima de la derrota y la victoria”.
“Me vengaré de la manera más cruel que puedas imaginar. Lo olvidaré”.
“Supongo que nunca hay suficientes libros”.
“El peso del conocimiento es demasiado grande para que una mente lo absorba”.
“No te preocupes por perder. Si es correcto, sucede. Lo principal es no apresurarse. Nada bueno se escapa”.

